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Tratamiento de masculinización facial: qué es y qué incluye para el paciente

¿Se puede masculinizar el rostro sin perder naturalidad ni caer en un resultado exagerado? Sí. La masculinización facial puede reforzar mandíbula, mentón, pómulos o nariz con rellenos, bioestimulación o cirugía, siempre que exista un diagnóstico anatómico preciso y un plan personalizado. La clave no es “poner volumen”, sino respetar proporciones, ángulos y armonía facial. La consulta, consejo, indicaciones y supervisión de un profesional son claves.

¿Y si lo que buscas no fuera “otra cara”, sino que tu rostro se leyera de una forma más masculina y definida? Un procedimiento de masculinización facial permite trabajar estructuras como la mandíbula, el mentón, los pómulos o la nariz para potenciar rasgos que suelen asociarse a un rostro masculino, ya sea con medicina estética o con cirugía.

Es una duda habitual. Muchas personas quieren verse más marcadas, pero sin perder naturalidad ni terminar con un resultado duro o artificial. Por eso merece la pena entender bien qué incluye esta masculinización facial, cuánto dura, qué zonas suelen trabajarse, cuándo compensa la cirugía y cómo se plantea en procesos de afirmación de género FTM.

En Dorsia estudiamos cada rostro de forma individual, porque no todas las personas necesitan más producto ni la misma técnica. Si estás pensando en dar este paso, una primera valoración personalizada puede ayudarte a saber por dónde empezar y qué opción encaja mejor contigo.

Opinión de experto:

Una buena masculinización facial no consiste en endurecer el rostro en todos sus puntos. Consiste en decidir qué estructuras conviene proyectar y cuáles es mejor respetar, según la base ósea, la calidad de la piel, la edad y el objetivo estético o de afirmación de género de cada paciente. En consulta lo vemos a menudo: dos personas pueden pedir “más mandíbula” y necesitar planes completamente distintos. Por eso el orden correcto siempre es el mismo: primero el diagnóstico anatómico, después la técnica. Nunca al revés. Cuando ese orden se invierte, aumenta el riesgo de sobrecorrección, asimetrías o resultados que no terminan de encajar con la expresión natural del rostro. Es clave que entiendas que para cualquier tratamiento de estética tiene que haber una consulta y seguimiento de un profesional médico.

Qué es el proceso de masculinización facial y qué rasgos cambia de verdad

La masculinización facial es un plan médico o quirúrgico diseñado para potenciar proporciones que suelen asociarse a un rostro masculino: un mentón con más proyección, una mandíbula más recta, ángulos faciales más definidos o un tercio medio menos redondeado. No se trata de copiar una cara. Se trata de reforzar ciertas estructuras que cambian la lectura del rostro casi al instante.

Qué se entiende por un rostro más masculino

A nivel anatómico, un rostro masculino suele percibirse con líneas más rectas, un contorno mandibular más evidente y un mentón algo más ancho o proyectado. También influye la relación entre los quintos verticales de la cara, la transición entre pómulo y mejilla y el ángulo mandibular, que en muchos casos se mueve en referencias estéticas cercanas a los 90 a 120 grados.

No son reglas rígidas. Son guías de armonía facial. Igual que la línea de Riedel puede orientar la proyección de labios y mentón en algunas valoraciones estéticas, aquí usamos referencias para entender cómo se leen las proporciones del rostro, no para fabricar caras idénticas.

Qué zonas suelen incluirse en el tratamiento

Las zonas más habituales son:

  • Mandíbula: para definir el contorno y reforzar el ángulo mandibular.
  • Mentón: para ganar proyección, anchura o longitud según la anatomía.
  • Pómulos y tercio medio: para reducir la sensación de redondez y estructurar mejor la cara.
  • Nariz: para ajustar el perfil y equilibrar la transición con frente y mentón.
  • Marco superior: cejas, sienes o reborde orbitario en casos seleccionados.

A veces bastan dos puntos bien tratados. Otras veces hace falta un abordaje más completo. Y esa diferencia lo cambia todo en el resultado final de la masculinización facial.

Cuándo hablamos de armonización y cuándo de transformación estructural

Hablamos de armonización cuando el objetivo es cambiar la lectura del rostro sin alterar de forma profunda su base anatómica. Suele plantearse con rellenos, inductores de colágeno o planes combinados.

Hablamos de transformación estructural cuando el cambio deseado depende del hueso, la mordida, la proyección real del mentón o el tamaño del ángulo mandibular. En esos casos, la cirugía puede ofrecer un resultado más estable y coherente.

Cada caso necesita su propio mapa. Si quieres saber qué rasgos conviene trabajar en tu rostro y cuáles no, en Dorsia podemos orientarte con una valoración médica personalizada gracias a nuestros profesionales médicos.

Qué zonas del rostro se suelen tratar para conseguir un resultado masculino

A veces el cambio no está en toda la cara, sino en dos puntos clave: mandíbula y mentón. Otras veces, tocar solo esas zonas ensancha artificialmente el rostro y rompe la armonía. Por eso conviene leer la cara en conjunto.

Mandíbula y ángulo mandibular para un contorno más recto

La mandíbula es una de las zonas que más cambian la percepción facial. Un borde mandibular más marcado y un ángulo bien dibujado suelen aportar fuerza, estructura y una transición más recta entre oreja, mejilla y mentón.

Aquí no siempre se busca “más volumen”. Muchas veces se busca mejor dirección del volumen. Es decir, proyectar donde falta soporte y no rellenar por rellenar.

Mentón con más proyección y anchura

El mentón equilibra el perfil y sostiene la parte inferior del rostro. Si se queda corto, la mandíbula pierde presencia aunque la rellenes. Por eso, cuando alguien pide “más mandíbula”, a menudo también necesita trabajar el mentón.

Es una situación bastante habitual: en consulta se valora que el problema no está solo en el lateral mandibular, sino en una falta de proyección anterior. Si se añade producto solo a los lados, la cara puede verse más ancha, pero no más masculina. Cuando se equilibra el mentón y el tercio medio, el resultado de la masculinización facial suele verse más limpio y más armónico.

Pómulos, tercio medio y transición malar

El tercio medio influye mucho en cómo se percibe el rostro. En algunos casos interesa sostener el pómulo de forma estratégica para que la mejilla no se vea tan redondeada y la transición hacia la mandíbula resulte más definida.

No significa vaciar la cara ni endurecerla, aquí hablamos de ordenar planos.

Nariz, cejas y marco superior del rostro

La nariz puede cambiar bastante la percepción global del perfil, sobre todo si el mentón gana proyección. También puede valorarse la posición de la ceja, la zona temporal o ciertas asimetrías del marco superior para conseguir más coherencia entre tercio superior e inferior.

Labios y tejidos blandos sin feminizar el resultado

En masculinización no suele interesar evertir demasiado el labio ni redondear en exceso los tejidos blandos. Lo habitual es mantener naturalidad, soporte y proporción, evitando gestos que desplacen el resultado hacia un patrón menos masculino.

Zona Objetivo estético Técnica habitual Impacto visual

 

Mandíbula Marcar contorno y ángulo Relleno estructural o implante Más definición lateral
Mentón Proyectar y equilibrar perfil Ácido hialurónico o mentoplastia Más fuerza en tercio inferior
Pómulos Estructurar sin redondear Relleno profundo o bioestimulación Cara menos plana o blanda
Nariz Armonizar el perfil Rinomodelación o rinoplastia Perfil más proporcionado
Marco superior Ajustar expresión y proporción Valoración individual Más coherencia facial

No todas las zonas se tratan en todos los pacientes. Si quieres una propuesta a tu medida, en Dorsia analizamos qué puntos pueden darte un resultado más masculino sin sobrecargar el rostro.

Cómo se hace el tratamiento de masculinización facial sin cirugía y qué materiales se usan

No todos los rellenos sirven para masculinizar. Y elegir mal el producto cambia por completo el resultado. La masculinización facial sin cirugía se basa en colocar materiales con capacidad estructural en planos y zonas concretas, respetando siempre la anatomía del rostro.

Qué papel tiene el ácido hialurónico reticulado de alta densidad

El ácido hialurónico reticulado de alta densidad es uno de los materiales más utilizados para marcar mandíbula y mentón. Antes de continuar, es importante que tengas presente que no tiene por qué ser tu opción, eso lo pautará un profesional médico como los que encuentras en las más de 150 clínicas Dorsia. Tiene capacidad de soporte, permite perfilar con precisión y, además, ofrece una ventaja importante: puede ajustarse o revertirse si el resultado no convence.

Suele indicarse en pacientes que quieren:

  • Probar un cambio reversible: antes de plantearse cirugía.
  • Definir el tercio inferior: con poco tiempo de recuperación.
  • Corregir asimetrías leves: sin pasar por quirófano.

Su duración varía según la zona, el metabolismo y el producto empleado, pero en general puede mantenerse entre los 9 y los 18 meses.

Cuándo se usa hidroxiapatita cálcica o bioestimulación

La hidroxiapatita cálcica aporta soporte y estimula colágeno. Puede resultar útil cuando no solo se busca proyección, sino también mejorar la calidad de la piel y el sostén tisular. Suele usarse en planes donde interesa un acabado más firme y progresivo, siempre en manos expertas y en indicaciones concretas.

No es un material reversible como el ácido hialurónico. Por eso la planificación debe ser especialmente cuidadosa en cualquier masculinización facial con materiales bioestimuladores. Recuerda, la consulta, pauta y seguimiento médico es clave en cualquier tratamiento estético.

Qué aporta la policaprolactona en planes progresivos

La policaprolactona actúa como bioestimulador y se valora en algunos planes progresivos, cuando el objetivo no es ver un cambio inmediato y volumétrico, sino construir estructura y soporte con el paso del tiempo. Su comportamiento es distinto y no encaja en todos los casos.

En masculinización puede tener sentido en pacientes seleccionados que buscan un cambio gradual y aceptan una menor reversibilidad.

Material Mecanismo Duración orientativa Zonas frecuentes Reversibilidad
Ácido hialurónico reticulado Relleno y soporte 9 a 18 meses Mentón, mandíbula, pómulo Alta
Hidroxiapatita cálcica Soporte + colágeno 12 a 18 meses Línea mandibular, tercio medio Baja
Policaprolactona Bioestimulación progresiva 18 a 24 meses Zonas estructurales seleccionadas Baja

Cómo es una sesión paso a paso

  1. Valoración anatómica: el equipo médico estudia perfil, proporciones, asimetrías y objetivo estético.
  2. Diseño del plan: se decide qué zonas tratar, con qué material y en qué cantidad.
  3. Marcaje y antisepsia: se señalan puntos de inyección y vectores de trabajo.
  4. Aplicación: el producto se infiltra con aguja o cánula, según la zona.
  5. Revisión inmediata: se comprueba simetría, soporte y tolerancia.
  6. Seguimiento: se programa un control para ver el asentamiento y valorar retoques si hacen falta.

La sesión suele durar entre 30 y 60 minutos, según el número de zonas.

Cómo evitar un resultado ancho, duro o sobrecargado

Es una preocupación lógica. De hecho, uno de los miedos más repetidos es el efecto “cara inflada”. Suele pasar cuando se usan productos poco adecuados, se trabaja en planos superficiales o se intenta corregir una base ósea limitada solo a golpe de vial.

A veces, menos es más. No hace falta llenar seis puntos de la cara para que el cambio se note. Muchas veces bastan dos o tres apoyos bien colocados para que el resultado de la masculinización facial se vea más definido, más limpio y, sobre todo, más natural.

Si buscas una masculinización facial con ácido hialurónico o un plan combinado, en Dorsia podemos valorar qué material se adapta mejor a tu anatomía y a la naturalidad que esperas.

Cuándo compensa una masculinización facial con cirugía y qué incluye

Si el problema no está en el volumen, sino en el hueso, el relleno tiene un límite. En esos casos, insistir con medicina estética puede resultar poco adecuado y dejar un resultado forzado.

Implantes faciales y mentoplastia

La masculinización facial con cirugía puede incluir implantes mandibulares o malares, mentoplastia o genioplastia, según la zona que necesite más proyección. Los implantes añaden estructura. La mentoplastia o genioplastia permiten modificar la posición y la forma del mentón con mayor capacidad de cambio.

Suele valorarse cuando existe:

  • Base ósea débil: que limita el efecto de los rellenos.
  • Deseo de permanencia: sin mantenimiento periódico.
  • Cambio estructural evidente: no solo un retoque.

Qué papel tiene la cirugía ortognática en algunos casos

La cirugía ortognática entra en juego cuando, además del aspecto estético, existe una alteración esquelética o funcional. Por ejemplo, problemas de mordida, retrusión mandibular o desajustes entre maxilar y mandíbula.

Aquí no hablamos solo de estética. Hablamos de estructura, función y armonía facial en conjunto.

Planificación 3D y simulación prequirúrgica

La planificación 3D ayuda a estudiar volúmenes, proyecciones y simetrías con más precisión. También facilita que paciente y cirujano compartan una expectativa realista antes del procedimiento.

No sustituye el criterio médico, pero sí ayuda a tomar decisiones con más seguridad y menos improvisación.

Ventajas, límites y tiempo de baja frente a los rellenos

La cirugía ofrece más capacidad de cambio y una mayor estabilidad en el tiempo. A cambio, implica quirófano, una recuperación más larga y una inversión más alta.

Opción Mejor para Recuperación Duración

 

Rellenos Cambios moderados y reversibles 24 a 72 horas de inflamación habitual Meses
Bioestimulación Mejora progresiva del soporte Pocos días 12 a 24 meses
Cirugía Cambios estructurales o permanentes Semanas Larga duración

Los rellenos tienen una ventaja clara: permiten probar y ajustar. La cirugía tiene otra: corrige lo que el relleno no puede corregir.

Qué opción encaja mejor contigo según objetivo, anatomía y tiempo de recuperación

La mejor técnica no es la más avanzada. Es la que resuelve tu objetivo con el menor impacto posible. Para decidir bien, conviene pensar en tres cosas: qué cambio buscas, qué base anatómica tienes y cuánto tiempo de recuperación puedes asumir.

Si buscas definir sin pasar por quirófano

La medicina estética suele encajar bien si quieres marcar mandíbula, proyectar mentón o probar una masculinización facial para hombre con cambios medidos. Es una buena vía cuando tu base ósea permite construir sin exagerar y valoras una reincorporación rápida.

Si quieres un cambio estructural más evidente

Si notas que el mentón está retraído, la mandíbula tiene poca presencia o el perfil necesita un cambio claro, la cirugía puede ser más coherente. También cuando no quieres depender de revisiones y mantenimiento periódico.

Si prefieres empezar de forma reversible

Muchas personas prefieren dar un primer paso con ácido hialurónico antes de plantearse una opción definitiva. Tiene sentido. Permite ver cómo cambia tu rostro, ajustar proporciones y entender qué zonas aportan más en una masculinización facial.

Ante todo, recurre siempre a un profesional médico. Es el que mejor te puede guiar en todo el proceso y indicarte qué opción es la más indicada para tu caso.

Cuánto cuesta la definición facial en España y de qué depende el precio

Dos pacientes pueden pedir “mandíbula más marcada” y recibir presupuestos distintos por una razón sencilla: no necesitan lo mismo. Hablar de masculinización facial precio sin ver el rostro lleva a comparaciones poco útiles.

Precio por vial, por zona y por tratamiento completo

En medicina estética, el precio puede calcularse por vial, por zona o por plan completo, y varía según el material, la cantidad necesaria y la complejidad del caso.

Cuando se busca una masculinización facial con ácido hialurónico más global, es frecuente necesitar entre 3 y 5 viales repartidos entre mentón, mandíbula y, a veces, tercio medio. Por eso el presupuesto final puede variar bastante.

En cirugía, la inversión aumenta por varios factores: estudio preoperatorio, planificación, equipo profesional médico necesario, quirófano, anestesia y seguimiento posterior. Aquí conviene desconfiar de las cifras cerradas sin valoración previa en consulta.

Qué hace subir o bajar el presupuesto

Estos factores influyen de forma directa:

  • Número de zonas tratadas: no cuesta lo mismo trabajar solo mentón que diseñar un tercio inferior completo.
  • Tipo de material: no todos los productos tienen el mismo comportamiento ni coste.
  • Cantidad necesaria: la dosis depende de la anatomía, no del deseo del momento.
  • Experiencia del equipo médico: en un rostro estructural, la pericia técnica marca diferencias.
  • Seguimiento incluido: revisión y retoques deben valorarse dentro del plan.

Por qué un plan barato puede salir caro si sobredimensiona el rostro

Un tratamiento aparentemente económico puede salir caro si después obliga a corregir excesos, migraciones o volúmenes mal planteados. En masculinización, sobredimensionar el ángulo mandibular o engrosar el lateral de la cara sin equilibrar mentón y perfil puede empeorar la armonía.

Lo adecuado no es poner más. Lo adecuado es poner lo necesario, donde toca.

Si quieres saber cuánto costaría tu caso, en Dorsia podemos darte una valoración personalizada y clara, ajustada a las zonas que de verdad compensa tratar.

Cómo es el antes y después de la masculinización facial y cuánto tarda en verse

El resultado no siempre se ve el mismo día. Y eso no significa que haya salido mal. La masculinización facial antes y después necesita tiempo de asentamiento, tanto en medicina estética como en cirugía.

Por eso, es importante que confíes siempre en clínicas como Dorsia, que cuenta con profesionales que harán seguimiento de tu tratamiento y te indicarán cómo ven tu evolución.

Qué puedes esperar las primeras 24 a 72 horas

Tras un tratamiento con rellenos, es habitual notar inflamación, sensibilidad, pequeños hematomas o una ligera asimetría inicial. No suele ser el resultado definitivo. En estas primeras 24 a 72 horas, el tejido todavía está reaccionando.

En cirugía, este periodo es más intenso. La inflamación puede ser más marcada y la sensación de tensión también.

Cómo evoluciona el resultado durante la primera semana

Con medicina estética, la cara empieza a verse más estable entre los 3 y los 7 días. Baja la inflamación, se suavizan pequeñas irregularidades y el producto se integra mejor en los tejidos.

Con cirugía, la primera semana sigue siendo una fase temprana. Aunque ya se intuye el cambio, el resultado está lejos de considerarse final.

Cuándo se considera estable el resultado final

En rellenos, el resultado suele valorarse con más criterio a partir de la segunda semana. En bioestimulación, además, hay una evolución progresiva durante las semanas posteriores.

En cirugía, el cambio pasa por varias fases y puede asentarse entre el primer mes y los 6 meses, según la técnica, la inflamación y la respuesta individual.

Qué cuidados ayudan a que el resultado se vea mejor

Estos cuidados suelen ayudar:

  • Dormir con la cabeza algo elevada: durante los primeros días.
  • Evitar presión o masajes no indicados: sobre la zona tratada.
  • No hacer deporte intenso: al menos en el tiempo pautado por el equipo médico.
  • Acudir a revisión: para controlar la evolución y resolver dudas.

Aquí la paciencia cuenta. A veces, el mejor antes y después no es el más llamativo en 24 horas, sino el que se asienta bien y sigue viéndose natural semanas después.

Qué riesgos, límites y contraindicaciones conviene conocer antes de decidir

No todo rostro necesita más volumen, y no todo paciente es candidato en cualquier momento. Hablar de riesgos con claridad también forma parte de una medicina estética responsable.

Efectos normales tras el tratamiento

Después de una masculinización facial sin cirugía, puede aparecer inflamación, hematomas, sensibilidad o una ligera asimetría transitoria. En cirugía, estas molestias suelen ser mayores y durar más tiempo.

Son efectos esperables. No significan necesariamente que algo vaya mal.

Señales de alarma y seguimiento médico

Lo que sí exige revisión rápida es el dolor intenso y creciente, los cambios llamativos de color en la piel, la frialdad de la zona, las alteraciones visuales o inflamaciones fuera de lo habitual. En rellenos, estas señales pueden relacionarse con una complicación vascular, poco frecuente, pero seria.

Por eso importa tanto el conocimiento anatómico y el seguimiento posterior.

Cuándo no compensa tratar o conviene esperar

Puede ser mejor esperar si existe una infección activa en la zona, expectativas poco realistas, mala calidad cutánea para cierto material o un momento vital en el que no puedas respetar bien la recuperación. También hay rostros que no necesitan más relleno, sino otro tipo de abordaje.

Si tienes dudas o antecedentes médicos que convenga revisar, lo prudente es consultarlo antes. En Dorsia siempre priorizamos un diagnóstico individual y un plan seguro frente a decisiones precipitadas.

Un rostro más definido empieza por un diagnóstico bien hecho

La masculinización facial puede realizarse con rellenos, bioestimulación o cirugía, pero la naturalidad no depende de la cantidad de producto, sino del plan. Cuando se estudian bien la anatomía, el perfil y el objetivo personal, el resultado suele verse más armónico, más estable y más tuyo.

En Dorsia estudiamos cada caso de forma individual para ayudarte a decidir con seguridad, sin prisas y con expectativas realistas. Si quieres resolver dudas sobre precio, recuperación o técnica, disfruta de tu primera consulta totalmente gratuita y pide tu cita en cualquiera de nuestras más de 150 clínicas. 

Preguntas frecuentes

¿La masculinización facial duele?

Suele tolerarse bien. Con rellenos, lo habitual es notar pinchazos, presión o pequeñas molestias controlables con anestesia local o con producto anestésico. En cirugía, el postoperatorio es más intenso y requiere más cuidados, aunque el dolor suele manejarse con la medicación pautada por el equipo médico.

¿Cuánto dura la masculinización facial sin cirugía?

Depende del material y de tu metabolismo. Con ácido hialurónico de alta densidad, lo habitual es una duración aproximada de 9 a 18 meses. Si se usan inductores como la hidroxiapatita cálcica o la policaprolactona, el efecto puede mantenerse entre 12 y 24 meses en algunos casos.

¿Se puede revertir si no me gusta el resultado?

Es posible pero no siempre del mismo modo. El ácido hialurónico puede revertirse con hialuronidasa cuando está indicado. En cambio, materiales bioestimuladores como la hidroxiapatita cálcica o la policaprolactona no tienen la misma reversibilidad, por lo que exigen una indicación y una técnica todavía más precisas.

¿Cuántos viales suelen hacer falta para marcar la mandíbula y el mentón?

Como orientación general, suelen necesitarse entre 2 y 4 viales para trabajar mandíbula y mentón, aunque algunos planes completos requieren más. La cantidad depende de la base ósea, la asimetría, la proyección inicial y el resultado que se quiera conseguir sin perder naturalidad.

¿Cuándo puedo volver al trabajo o hacer deporte?

Tras rellenos, muchas personas vuelven al trabajo en 24 horas si la inflamación es leve. El deporte intenso suele posponerse al menos 48 horas o el tiempo que indique el equipo médico. En cirugía, la baja y la vuelta al ejercicio dependen de la técnica y del ritmo de recuperación.

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